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  • #154

    Podrías ser la vendedora del negocio que está a la vuelta,
    podrías ser la señora que riega la plaza todos las mañanas,
    podrías ser el verdulero que viene los jueves y sábados,
    podrías ser el gato blanco amigo de mi gata,
    podrías ser la 201e que tomo todos los días,
    podrías ser el cartero o el que ve el estado de la luz en mi cuadra,
    podrías ser una hojita del árbol que esta afuera de mi casa,
    podrías ser la hija de mi vecina que siempre saludo,
    estaría feliz que estuviéramos juntos,
    podrías ser lo que veo todos los días, así verte todos los días.

  • #153

    Algo pasa,
    el sol tuvo temperatura alta todo el día
    y ahora la luna está pálida.

  • #152

    Leí que el dolor lo detiene todo,
    la alegria,
    el amor,
    el deseo,
    la magia;
    eso ha pasado, el dolor ha ido deteniendo todo.

  • #151

    Donde pongo el ojo, pongo el corazón.

  • #150

    No soy un intelectual,
    por baja capacidad intelectual,
    pero también porque no me interesa.
    No me interesa el intelecto
    me interesa el cuerpo, que contiene al intelecto,
    entonces prefiero ser un corporal.
    Me interesan las emociones que justificamos con el intelecto,
    entonces prefiero ser un emocional,
    en resumen;
    soy un emocional-corporal poco intelectual.

  • #149

    El amor no tiene muerte natural,
    alguien lo mata.

  • #148

    Con aparente compañía
    continuar en la espera,
    soledad virtual,
    con el silencio de costumbre
    y la incertidumbre que ya no es novedad.

  • #147

    Hay dolores por motivos evidentes,
    pero sin remedio,
    menos explicación.

  • #146

    Voy a cerrar los ojos
    y aguantar,
    voy a cerrar los ojos
    y dejar de ver,
    voy a cerrar los ojos
    y dejar de sentir,
    voy a cerrar los ojos
    y con ello de a poquito terminar cerrando el corazón.

  • #145

    Los que lean este escrito preguntarán por el #144,
    enterándose que el #144 es “el perdido”,
    el que nunca escribí, pero que podría haber escrito.
    El #144 es como esas personas que tienen lo que buscamos,
    pero que nunca vamos a encontrar, porque lo tienen ellos, “los perdidos”,
    los que no somos capaces de ver,
    los que no siguieron las reglas,
    los que se equivocaron una y otra vez,
    a los que se les acabaron las oportunidades,
    a los que se les acabó el tiempo.
    El #144 es para ellos,
    para los que alguna vez nos hemos sentido perdidos.