No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Sí lo hay,
el que no quiere ver, ni escuchar.
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#165
El entusiasmo del comienzo,
la ilusión de la primera vez,
el primer asombro,
debiera ser lo último en perder.
El entusiasmo del comienzo,
la ilusión de la primera vez,
el primer asombro,
debiera ser lo último en perder.