En el mundo hay decenas de países,
cientos de capitales,
miles de ciudades,
millones de lugares,
el parque, un bar, algún barrio;
pero cada cierto tiempo vuelvo acá
y me siento a escribir algo que nunca vas a leer.
En el mundo hay decenas de países,
cientos de capitales,
miles de ciudades,
millones de lugares,
el parque, un bar, algún barrio;
pero cada cierto tiempo vuelvo acá
y me siento a escribir algo que nunca vas a leer.
Comencé a hacer una lista para ir al supermercado,
pero terminé escribiendo una con los momentos más lindos que vivimos;
fui con ella a comprar,
recorrí los pasillos buscando las cosas que más se parecían;
llegué a la casa con puras cosas dulces.
Quiero escribir algo tan profundo
que traspase los 21 pisos en donde estoy escribiendo esto,
y las puertas del edificio,
y el lector la bip,
el subsuelo del metro,
que suban antes del cierre de puertas,
para bajarse en la estación donde vives
y que el conserje te avise que están abajo esperándote…
Aunque todo cambió,
anoche volví a la comida peruana que íbamos juntos
y la salsa para echarle al pancito no era la misma,
ahora tenía sabor a ti.
Al menos eres desamor en tiempos de tecnología,
que con escribir @ y tu nombre puedo volver a verte.